Salazar, Oregon y el fantasma del doping

La bomba explotó el pasado 4 de Junio en Inglaterra y Estados Unidos: el programa Catch me if you can, de la BBC, emitió un pormenorizado documental con acusaciones de doping a diversos velocistas británicos de los años 80 y, posteriormente, apuntó a Alberto Salazar, el líder del Nike Oregon Project, y entrenador de Galen Rupp, el fondista estadounidense ganador de la medalla de plata en los 10 mil metros en Londres 2012. Salazar, además de ser el entrenador de Rupp, está a cargo del inglés Mo Farah, doble ganador olímpico en Londres, quien no aparece mencionado en los testimonios y pruebas aportadas por la BBC.

El documental se puede ver online, y es mejor, dado el tenor del tema, considerar todas las evidencias antes de llegar a conclusiones apresuradas (el informe centrado en Salazar, Rupp y el Nike Oregon Project comienza en el minuto 32).

Las explicaciones necesarias

Podría iniciarse el análisis por el final y decir, sin equivocarse, que ni Rupp ni Farah dieron jamás positivo un control antidoping. Pero lo mismo sucedió con Lance Armstrong a lo largo de su carrera, y ya sabemos cómo terminó eso. Lo que el informe de Mark Daly y David Epstein (el autor de la nota de Sports Illustrated que destapó el caso Armstrong) reúne es una cantidad impresionante de testimonios de primera mano: Steve Magnnes, ex asistente personal de Salazar; un masajiste del Oregon Project; un atleta Nike que prefiere no revelar su identidad; y la mismísima Kara Goucher, corredora estrella de la marca hace algunos años, quien rompió con Salazar y el Oregon Project sin muchas explicaciones públicas hace algunos años.

En la suma de todas estas voces podemos enterarnos de algunas prácticas difíciles de explicar por parte de Salazary/Rupp: el uso de medicamentos contra el asma, enfermedad que el atleta padece, pero que parecería ser excesiva; el uso de testosterona y prednisona, sustancias abiertamente prohibidas por la legislación antidopaje; la reiterada aplicación de excepciones para poder consumir sustancias prohibidas para uso terapéutico (TUE, por sus siglas en inglés); la aplicación de inyecciones previo al Mundial de Daegu, en 2011, según Magness, de una solución salina que serviría para enmascarar las sustancias dopantes (sobre este tema, dice Goucher que Rupp estaba entrenado por Salazar para convencer a los médicos de que necesitaba sí o sí la inyección, a través de mentiras como no recordar cuándo había sido la última vez que había ido al baño).

Acaso la acusación más grave contra Salazar y Rupp sea la imagen que Magness tomó de los resultados de un análisis hecho al atleta en los laboratorios de Oregon: allí se puede ver que, según los registros de Nike, Rupp estaba tomando prednisona y testosterona, sustancias prohibidas, incluso desde su época de corredor en la escuela secundaria. Magness relata que fue a confrontara Salazar por este tema, y que el entrenador dijo que probablemente fuera un error de Loren Myhre, el jefe médico de Nike, y que los análisis bajo ningún punto de vista podrían ser los de Rupp. Claro que Myhre murió en 2012, y poca ayuda puede prestarnos ahora.

Además, relatan los testigos, que son varios y de distinta relación con Salazar, el entrenador estaría obsesivamente enfocado en encontrar los límites, o mejor dicho, las zonas grises de los análisis antidopings, para lo cual habría utilizado a su propio hijo como conejo de indias, en un testeo que fue realizado en los laboratorios de Nike. Según cuenta Magness, a Alez Salazar le frotaban una crema con testosterona y luego analizaban si la cantidad de sustancia salía en los controles; la prueba se repetía con una cantidad mayor hasta llegar al límite de lo detectable.

Una escena llamativa, y que tanto Salazar como Rupp no negaron ni confirmaron cuando fueron contactados por la BBC y Epstein para que pudieran dar su versión de los hechos, tuvo lugar en Alemania, antes de una carrera, cuando Magness recibió por correo un paquete de Salazar, que lo enviaba desde Estados Unidos. Siempre según Magness, en el paquete sólo había un libro que tenía alguna páginas arrancadas; allí, escondidas, había dos pastillas que Rupp se tomó sin problemas, y sin explicarle a Magness cuál era su contenido.

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Contenido que, por otra parte, sí supo Kara Goucher cuando recibió de parte de Salazar, en mano, un frasco con Cytomel, un medicamento específicamente recetado para problemas de tiroides. Según Goucher, era presionada por Salazar para bajar de peso luego del nacimiento de su hijo, en el 2010. La atleta dijo que Salazar le pidiera directamente a Rupp algunas de las pastillas de Cytomel; como ella no lo hizo, el propio entrenador le entregó un frasco (que todavía ella conserva y que mostró en cámara) con las pastillas, sin más identificación que un rótulo escrito por Salazar que dice “Cytomel”.

Por último,  John Cook -uno de los que inicio el Oregon Project en 2003- afirmó que no le sorprende que salgan a la luz estas acusaciones contra Salazar.

El futuro

Conocida la noticia, tanto Rupp como Salazar publicaron breves declaraciones en las que rechazan las acusaciones de la BBC y Epstein, sin más detalles. El problema no será sólo para ellos, sino para otros también.

En primer lugar, para Mo Farah, el campeón olímpico de 5 mil y 10 mil metros en Londres 2012, precisamente bajo la tutela de Salazar. El informe deja claro que no hay ninguna evidencia que salpique a Farah en todo este asunto, pero sí hay algo que debería explicar: al entrenar todas las semanas con Rupp y Salazar, ser amigo personal de ambos, algo tendría que haber visto, escuchado o sospechado en todo este tiempo.

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Según la BBC, desde 2012 al menos 7 integrantes del Nike Oregon Project se presentaron ante la USADA, la agencia antidoping de Estados Unidos, para denunciar estas prácticas; entre ellos, Magness y Kara Goucher y su esposo, Adam. Y acaso quien esté en peor situación sea Mary Cain, la promisoria estrella del atletismo estadounidense, campeona mundial junior en 3 mil metros el año pasado en Eugene, quien rompió todas las marcas juveniles siendo aún estudiante secundaria y se convirtió en atleta profesional de Nike antes de llegar a la NCAA. Sugestivamente, la semana pasada, luego de un floja temporada 2014-2015, su primera en la universidad de Oregon y viviendo en los cuarteles generales de Nike bajo la supervisión directa de Salazar, Cain anunció un breve alejamiento de su entrenador y la marca, para regresar a su tierra natal de Nueva York, sin muchas más explicaciones ni detalles.

Recién de 19 años, Cain estará en el ojo de la tormenta, si aquello que se afirmó sobre Rupp (que fue dopado desde los 16 años con testosterona y otras sustancias prohibidas) llega a ser comprobado.

Qué leer

La nota completa de David Epstein, en el portal ProPublica

https://www.propublica.org/article/former-team-members-accuse-coach-alberto-salazar-of-breaking-drug-rules

Entrevista de la revista Competitor con David Epstein después de la publicación de la noticia

http://running.competitor.com/2015/06/features/qa-with-david-epstein-on-nike-oregon-project-allegations_129523

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