Editorial: Federico Bruno, Messi y Wikipedia

Federico Bruno, que al momento de escribir esta nota está a 18 días de cumplir 22 años, acaba de batir el récord argentino en la milla. Para que se entienda, una milla tiene 1609 metros. Tuvieron que pasar 31 años para que alguien pulverizara ese récord en manos de Omar Ortega, quien el 2 de abril de 1984 registró 4:02.45 en la distancia. Tuvieron que pasar muchos años, un lustro, para que algún atleta argentino compitiera en Hayward Field, Oregon, el hogar de Steve Prefontaine, donde se corrió la fecha #PreClassic válida por la Liga de Diamantes. Una lugar mítico para el atletismo, la obsesión para cualquier medio fondista y fondista.

Federico Bruno corrió la milla en 4:00.51. Fue 11º (Ben Blanckenship ganó la prueba con 3:55.10) entre los mejores del mundo y dejó buenas sensaciones en Oregon, desde donde salió la wild card para que disputará el emblemático y competitivo torneo de Nike. Claro que Federico Bruno no llegó ahí de casualidad. Lo hizo con una planificación minuciosa, desacelerada y que contempló cada ciclo de un deportista de proyección olímpica. Algo difícil de lograr en Argentina, donde el atletismo está muy relegado y los talentos deben salir a correr en la calle para ganar plata, dejando de lado las competencias en pista. Ellos también son víctimas. Federico Bruno viene a ser la última esperanza de que algo cambie.

En 2014, Fede Bruno una medalla dorada en los Odesur en Chile, disputando la prueba de 1500 metros. Ese día también fue récord argentino y sudamericano en esa distancia, con un tiempo de 3:39.96. Federico también cuenta con el récord en 3000m (7:54.34) y su tiempo en la distancia de pista por excelencia, los 5000m, es de 14:01.39. Cualquiera que sepa apreciar el deporte, comprendería que Federico Bruno es una ficha segura para los próximos Juegos Olímpicos. Por ponerle un titulo suculento, Federico Bruno es el gran diamante antes en bruto, hoy pulido, del atletismo sudamericano. El ENARD se dio cuenta y lo apoyó (sacrilegio si no lo hiciese). Nike lo hizo mucho antes. En cambio, los medios y periodistas (salvo contadas excepciones), preocupados por el prime time de los escándalos en el fútbol, de las ligas europeas y de los traspasos millonarios de argentinos en el fútbol, le quitaron importancia incluso hoy, a 24 horas de consumado el hecho histórico para el deporte argentino. Nunca ven, nunca quieren ver.

bruno ropa

Para lograr el récord, Federico Bruno corrió la milla a 25 km/h. Empleó 2 minutos 30 segundos para recorrer un kilómetro. Usó otros 75 segundos para recorrer los 609 metros que lo separaban de la meta. Una locura impensada para cualquier ser humano. Hace algunos días, Miguel Barzola, maratonista argentino representante en Londres 2012, dijo que Federico Bruno es el Messi del atletismo (casi al mismo tiempo que Bruno batía el record, Lionel ganaba una nueva Copa del Rey e irá por el triplete frente a la Juventus). Sin caer en lo odioso de las comparaciones, repasemos:

Bruno no cobra los 166.000 dólares por semana que gana Messi (su salario debe ser ridículamente inferior a esa cifra). Bruno vive entre su Concordia natal y España, donde entrena. En ambas residencias, prima la sencillez frente a las suntuosas mansiones del astro del Barcelona. El sponsor de Bruno es Nike, y su sueldo por ello debe ser como el de cualquier atleta de elite: poco en relación a lo que gana un futbolista y más uno de la talla de Lionel (Adidas le paga 9 millones por temporada). ¿Qué es lo que hace la diferencia? Si nos paramos desde el punto de vista estrictamente deportivo, debería ser ínfima o inexistente. En un contexto universal, la diferencia es abismal y radica en los ecosistemas de uno y de otro. En el caso del atletismo (Bruno), parece no entrar en el manual de estilo el preponderante de las cifras millonarias por marketing y publicidad, salvo casos aislados como el de Usain Bolt o Mo Farah. En cuanto al fútbol, aquello es primordial, imprescindible, y regula otro factor que vuelve fundamental la realidad global de Bruno y Messi, del atletismo y del fútbol: la popularidad de uno y otro y de sus respectivos deportes. Lo que en todo caso hace feliz y contundente aquella comparación de Barzola, es que tanto Bruno como Messi, son talentos que vienen de otro planeta, son diferentes. Nos alegran y nos hacen sentir orgullosos de la bandera argentina que, a no ser por contadas excepciones, sacamos sólo en determinadas ocasiones.

La responsabilidad de tomar en cuenta a deportistas como Federico Bruno (hoy es un ejemplo, pero hay muchos casos de deportistas como el suyo), pasa de ser de un sector como el de los medios y entes económicos, al público, que elige qué ver y qué no, que determina la popularidad más allá de lo que muestre la TV y de lo que no. El sábado 30 de mayo, Federico Bruno inauguró una nueva página en el deporte argentino. Tiene todo para pintarla de dorado. El sentido de llenar el libro de los elogios no empieza en Río 2016. Comienza mucho antes. Para cerrar, se me viene a la cabeza, por ejemplo, el caso de Maravilla Martínez y su nula popularidad en el país en sus años de esplendor, mientras que en Estados Unidos, era uno de los deportistas extranjeros más rentables. A Maravilla le llegó tarde el reconocimiento de su país y necesitó ganarle por puntos a Chávez para coronarlo. Poco importó lo que hizo antes. Sería un típico error volver a caer en aquello frente a la realidad de Federico Bruno. Típico y tristemente repetitivo. Depende de los medios, pero también depende del público. 

Aviso: no vayan a Wikipedia a buscar quién es Federico Bruno, su perfil está creado sólo en inglés y por un usuario estadounidense. Sí, es hora. 

bruno-federico-running-atletismo-619x400

Periodista, comunicador y corredor de fondo. Maratonista.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *